Querida Jefa de Docencia:

Has pasado por mi vida tan sólo un instante, no eres para mí más que una pequeña mota de polvo que enturbia un bonito recuerdo. Aún así, no me puedo olvidar de tí. Aún puedo ver esa profunda cicatriz en mi alma que me recuerda que aquello realmente sucedió, así que después de mucho pensar, he decidido que tenía que escribirte.

Tengo que decirte que eres la única persona que hasta la fecha se ha cruzado en la vida de mi pequeña haciéndole daño. Nunca creí que alguien podría ser capaz de perjudicar de esa manera, con prejuicios e intransigencia, a un bebé de apenas 5 meses.

Quiero poner mi granito de arena para cambiar la sociedad en la que a mi hija le ha tocado vivir y está sociedad está formada por personas como tú.

Cuando me incorporé tras la baja maternal para cursar los tres meses de residencia que me separaban de alcanzar mi título de Especialista, traté de explicarte algunas cosas, pero no fuiste capaz de escucharme… tu mente obtusa te lo impidió.

Traté de explicarte que mi hija se alimentaba exclusivamente de leche materna, que esto debía de seguir siendo así al menos hasta que cumpliese 6 meses y que las jornadas laborales de 12 horas más las dos que empleaba en el trayecto, ponían en riesgo nuestra lactancia tal y como indican las Guías de Prevención de Riesgos Laborales para la protección de la lactancia. Pensé que explicándote esto y hablando de madre a madre sería más que suficiente para hacerte ver que mi jornada no debía prolongarse más de 8 horas, pero no fue así.

Para tí, con un sacaleches, las 14 horas que me separaban de mi hija no eran ningún problema, poniendo en evidencia tu gran desconocimiento sobre la lactancia, aún siendo médico. Para que un bebé se alimente exclusivamente de leche materna, la oferta y la demanda tienen que estar perfectamente reguladas y para esto, es imprescindible que el bebé mame a demanda. Es posible sustituir alguna toma por un sacaleches (lo que permitiría vaciar el pecho, aunque la estimulación de la producción no sería la adecuada), pero no todas las tomas correspondientes a 14 horas.
Traté de explicarte que, aunque me extrajese la leche, mi hija era incapaz de beberla a través de ninguno de los métodos existentes (vaso, jeringa, biberón, cuchara…) y que por tanto, permanecía 14 horas sin beber ni comer nada en absoluto.
También intenté explicarte que no era posible traer a la pequeña a mi lugar de trabajo para darle el pecho porque toda esta situación le provocaba un nivel de estrés tan alto que le resultaba imposible mamar fuera de casa.
Pero nada de esto era importante para tí. Repetías constantemente frases sin sentido como “estoy muy sorprendida contigo, no sé que te ha pasado, si eras una buena residente…”, “eres la primera persona que ha tenido problemas con esto, todo el mundo ha podido compatibilizar sin problemas…”

Querida Jefa de Docencia, no sabes mirar más allá de tus ojos. Eres incapaz de comprender que existen personas diferentes a tí, con problemas diferentes a los tuyos. Tu nivel de tolerancia hacia las personas con un modo distinto de ver y sentir el mundo es igual a cero.

Aún así no me rendí, no debía de haberme explicado bien, traté de enfocarlo desde otra perspectiva.
El BOE establece como tres el número de guardias al mes que es necesario realizar durante el periodo de residencia. Durante los 3 años anteriores al embarazo yo venía realizando 5 guardias al mes por lo que podíamos permitirnos que durante los últimos 3 meses de residencia, dada esta situación excepcional y sin que sirva a modo de ejemplo, no realizase estas guardias.
De nuevo me topé contra un muro de hormigón. Eras incapaz de razonar, de entender y de ver el sufrimiento que había detrás de estas propuestas. Todo esto no era por mí, sino por la salud psíquica y física de mi hija.

La misma respuesta obtuve al plantearte una tercera posibilidad. Si realmente considerabas tan importante para mi formación estas horas de guardias, se podrían mantener jornadas de 8 horas y ampliar el contrato por un periodo correspondiente al total de las horas extra a realizar. Esta vez un NO rotundo, sin más explicación.

Pero sí, sí que tenías tus motivos. Si para tí como madre había sido difícil conciliar la vida familiar y la laboral, a mí no me lo podías poner fácil, ¿qué me había creído?Y además, si yo era sólo una residente, ¿de qué derechos estaba hablando?

Cuesta creer que mientras unas mujeres luchan por conseguir un entorno laboral en el que se proteja la maternidad, otras mujeres luchan porque se repita la misma situación injusta que ellas vivieron.

A día de hoy no entiendo por qué no te mande a tí y al título de Facultativo Especialista al lugar que os correspondía.

Querida Jefa de Docencia, ambas fuimos capaces de sobrevivir a aquella dura experiencia, a aquellos 3 meses de horror.
Por suerte no destrozaste nuestra lactancia, mi hija se pudo seguir alimentando exclusivamente de leche materna hasta los 18 meses, momento hasta el cual no fue capaz de ingerir prácticamente ningún otro alimento complementario.
Al poco tiempo de volver a estar con ella pudo normalizar su peso. Tardó casi un año más en borrar las secuelas psicológicas. No puedo olvidar su cara desencajada y ese llanto cargado de ansiedad al despertar pensando que ya me habría ido de nuevo a trabajar.
Pero no, ya no me vuelto a ir nunca más. Gracias a esta terrible experiencia no he sido capaz de separarme de ella por miedo a que pudiera tener alguna crisis y alguien tan intransigente como tú, de nuevo, no pudiera entender. En parte tengo hasta que agradecértelo, porque estar a su lado ha sido la experiencia más bonita de mi vida, acompañarla en este camino ha sido todo un honor y dejar en un cajón guardados mis 9 años de formacion es algo que volvería a hacer sin dudar ni un segundo.

Supongo que no puedes hacerte una idea de lo que supone ver a un bebé de 5 meses sufrir diariamente ataques de ansiedad constantes, ver cómo su peso se iguala al límite de la desnutrición que marca la OMS y sobre todo ver que la situación podría haber sido diferente si tú hubieras querido.

Tengo que decirte una cosa más, mi hija tiene autismo. Ahora no te hagas la sorprendida, ya intenté explicártelo, intenté hablarte de los fuertes desórdenes sensoriales que sufría mi pequeña. Pero no me escuchaste, este diagnóstico no cambia nada.

Fuiste incapaz de comprender que existen maternidades distintas a la tuya e hijos diferentes a los tuyos. Preferiste juzgarnos, pensar que exageraba, que no sabía compatibilizar la maternidad con el trabajo.

Es posible que después de leer esta carta sigas pensando que actuaste de la forma correcta, pero prefiero pensar que a personas como tú también le corre la sangre por las venas. Prefiero darte la oportunidad de arrepentirte y de reconocer que te equivocaste, para que así, la próxima vez que te cruces con alguien que no presente un comportamiento normotípico como el tuyo o el de tus hijos, sepas estar a la altura.

Te pido de corazón que dejes de juzgar, que abras tu mente y entiendas que existen personas como mi pequeña con un modo diferente de ver y sentir, con necesidades distintas a las de los tuyos y que merecen tolerancia y aceptación.

Sin otro propósito, me despido de ti para siempre, este capítulo está cerrado.

Un abrazo a tu nueva “yo”.

Anuncios

2 comentarios sobre “Querida Jefa de Docencia:

  1. Felicidades Marta por tu capacidad para arrancar de tu interior las emociones que te hicieron tanto daño un día. Palabras que pesan como losas, y que pesarán durante mucho tiempo sobre la conciencia de quien se de por aludido al leerte. Estoy segura de que sabrás conseguir ese fin. Sin embargo, he de decirte que no será fácil bajar la guardia. Por desgracia, como tú bien dices, la sociedad no está preparada y encontrarás a distintas personas, algunas veces más cerca que lejos, que no respetarán los ritmos y cualidades de tu hija, que no facilitarán su integración con la libertad y el respeto que ella se merece. Por suerte, ella está en el lugar adecuado, y a mí al menos, no me cabe la menor duda, de que una y mil veces más, su infinita felicidad, será la premisa única de sus padres. Leeros, me llena el alma de esperanza. Un saludo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias Inma! Tienes razón, hay demasiadas personas incapaces de respetar la diversidad funcional y es fácil toparse con ellas. En fin… si conseguimos que alguna al menos cambie su visión, habrá merecido la pena.
      Un beso fuerte!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s