El poder de la bata

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Aunque he tenido la suerte de encontrar a muy buenos pediatras en esta aventura de ser mamá de una pequeña neurodiversa, me veo aquí escribiendo sobre las excepciones.

Tengo que decir que no me refiero a pediatras que hayan cometido errores en el ejercicio de su profesión, sino a pediatras que por una razón que aún desconozco, deciden hacer intrusismo profesional, y con el poder que les otorga su bata blanca, se ponen a hacer las veces de asesores de lactancia, nutricionistas, psicólogos, expertos en sueño infantil, expertos en mi hija a la que conocen de hace dos segundos y si me apuras, de suegra, vecina cojonera y hasta portero cotilla.

Y es que esa bata parece otorgar superpoderes a quien la lleve, conocimientos sobre títulos universitarios que no se han cursado, y parece tener la capacidad de elevar a un nivel superior desde el que se puede hablar sobre cualquier tema, siendo poseedor de la verdad absoluta.

Y digo yo, si me la pongo cuando se despiste… ¿podré aprender inglés de una vez?

He tenido que aguantar estoicamente en la consulta del neuropediatra frases que no sabría cómo definir, frases que resultaban insultantes, hirientes, incoherentes, absurdas y también otras que me hacían reír a carcajadas. Aquí va una de ellas:
“Tu hija de 16 meses no necesita mamar por la noche. Como le das el pecho durante la noche, le provocas insomnio, la obsesionas con despertarse a mamar y como no descansa bien, por el día está cansada, no puede prestar atención y no puede aprender. No me malinterpretes, no estoy en contra de la lactancia, pero haces que la niña sea dependiente de ti…”

Envidio a esas mamas capaces de escuchar palabras necias de este tipo, asentir con la cabeza y seguir haciendo lo que les da la gana, yo no puedo hacerlo. Me pongo morada de aguantar tanta rabia, me sale humo por las orejas y se me corta la digestión, así que no me pude callar.

Señor pediatra puede que seas capaz de obnubilar con tu discurso a algunos padres pero yo tengo también batas guardadas en un cajón de tiempos pasados y es más, en el bazar de al lado de casa las venden por 12 euros. Hace tiempo que la medicina paternalista pasó a mejor vida, pero ni siquiera puedo decir esto porque no estás hablando de medicina. Estás haciendo un prejuicio sobre nuestra forma de vivir y entender la maternidad y la crianza. No sabes nada de nosotras. No sabes nada acerca de lo que mi hija necesita, ni tienes por qué saberlo.

Seguro que si te hubiera dicho que duerme con chupete, no te hubiera importado. Claro, una tetina de goma es mucho mejor que el pecho de una madre. Si te refieres a que no moriría de inanición si le niego el pecho por la noche te doy la razón, pero te voy a ilustrar… hay cosas sin las que podríamos sobrevivir, pero no existe ningún motivo para hacerlo, sobre todo si estas cosas están relacionadas con el afecto, el apego y las muestras de cariño.

Mi hija no tenía insomnio gracias a que tomaba el pecho por la noche. Cuando se despertaba gritando y llorando como si despertase de la peor de las pesadillas, le ofrecía el pecho y seguía durmiendo feliz. Así sabía que estaba con ella. Le ofrecía seguridad, tranquilidad, amor, inmunoglobulinas y el alimento más completo que existe. El pecho era su chupete y su somnífero, son remedios naturales que la naturaleza nos da a las mamás, mucho mejor que la melatonina que hubieras pretendido recetarle en sustitución del pecho cuando la situación se hubiera vuelto insostenible.

De esta forma, no solo ella descansaba bien, sino que su papá y yo también lo hacíamos. No entiendo por qué deseabas convertirnos en unos padres ojerosos y estresados, con una niña que llora sin parar durante toda la noche, pero puedo imaginarlo… Pretendías hacerme creer que lo mejor para mi pequeña era que entendiese que estaba sola, que nadie la iba a abrazar aunque lo pidiese a gritos. Que llorase hasta alcanzar la frustración y entendiese que sus necesidades afectivas no eran importantes para mi, y ya de paso que extrapolase, que ella no era importante.

Te voy a dar yo un consejo, vete a tomar un café con tu gran amigo el Dr. Estivil “el plagiador” y comentas estas ideas con él, porque conmigo estás perdiendo el tiempo. Le dí  a mi hija  toda la seguridad que necesitaba, y también todos los abrazos, mimos y teta que necesitó porque eran gratis, y porque a mi también me encantaba.
El pecho, como dicen estos sabios amigos de la AEPED, a los que deberías leer de vez en cuando para actualizarte, se ofrece a demanda. A demanda significa que cada bebé lo pide cuando quiere independientemente del motivo que le invite a mamar. Cuando mi hija tenía una crisis, sólo mamar la aliviaba. Darle de mamar era lo único que podía hacer por ella para ayudarle a sobrellevarlo, por esto tenía tanto valor para nosotros. Si me hubieras preguntado, te lo habría explicado, pero ya sé que tú preferías jugar a leer nuestra mente y sacar tus propias conclusiones. Debes aprender que la herramienta que ayuda a un niño a salir de una crisis tiene un valor incalculable, y hay que protegerla como tal. Las consecuencias de intentar eliminar esta herramienta de forma irrespetuosa podrían ser perjudiciales para la salud mental de los pequeños. Mi hija dejó el pecho con 2 años, de forma voluntaria durante el embarazo de su hermano. Lo hizo feliz, a su ritmo, de la forma más natural posible y sin ninguna presión.

No, con sus tres años y medio, no es esa niña obsesionada conmigo y con la teta con la que me amenazabas. Sólo había que esperar a que llegase el momento en el que ella estuviese preparada para dejar el pecho y crecer.
Te diré otra cosa que te va resultar extraña, los bebés dependen de sus mamás y mi hija con 16 meses era una bebé. El que su mamá satisfaga sus necesidades afectivas (entre las que incluyó dar el pecho), va a favorecer la seguridad en sí misma y su autoestima, y por esto mismo, será una adulta autónoma e independiente.

No sé de dónde te sacabas que mi hija estaba cansada, seguramente sería por la cara de seta que se le estaba quedando de escucharte, sumado a la hora que llevábamos esperando en la sala de espera para oírte decir semejantes conclusiones. Mi hija estaba descansada y dormía todo lo que necesitaba, pero tenía dificultades para prestar atención. Esto sí que deberías saberlo, es una dificultad muy común en los TEA y no la provocan las madres.

Después de esta consulta no volvimos a vernos más, ya me aseguré yo de que esto fuese así. Pero sí que me encantaría, que por un momento pudieses ver a mi hija y dejarte con la boca abierta. No, no es esa niña que pensabas que sería, pegada a mí sin saber que es alguien por sí misma. Es una niña segura de sí misma, con una gran autonomía y de la que podrías aprender mucho.

Amigos y papás, con este ejemplo pretendo transmitiros lo importante que es tener un criterio claro y definido sobre los principios sobre los que queremos basar la crianza de nuestros hijos. La crianza es algo muy personal e íntimo, algo sobre lo que ningún profesional ni nadie en general debería opinar, no es un tema médico ni clínico. Siendo padres de niños con TEA vamos a enfrentarnos constantemente a situaciones como las que he descrito, pero tenemos que aprender a decir basta. Cualquier idea que venga de la mano de un profesional no tiene por qué ser mejor que la nuestra, tenemos que aprender a poner la mente en “modo filtro”, quedarnos con lo que pueda servir y dejar pasar todo lo demás. Tenemos la responsabilidad de acompañar a nuestros hijos en el largo camino de la vida. Para un profesional un mal consejo sólo es un comentario que se lleva el viento y olvida. Para nosotros, un mal consejo llevado a práctica y que perjudique a nuestro hijo puede tener repercusiones a veces irreparables.

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5 comentarios sobre “El poder de la bata

  1. Bueno, yo he criado ai hijo con las dos cosas. Con pecho y tambien con algun que otri biberon de leche de formula. Por que? Pues porque era lo que mejor me iba a mi,y a mi hijo tambien. El papa le daba el bibi y yo podia descansar…por ejemplo. Por pura comodidad, es cierto. Pero me fue bien asi…. Toda forma de crianza me parece buena siempre y cuando madre e hijo esten bien. A mi la pediatra me trataba de loca, porque tenia que darle pecho solo , y a demanda. Pues yo con todo el respeto, le segui dando mixta, porque asi nos iba perfectamente. Tambien recurri al chupete, y mi hijo lo dejo el solito cuando tenia un año y poco. Con esto quiero decir que lo que bien dices, son las madres las que tienen que criar a sus hijos de la manera que les resulte mejor. Tambien he tenido que escuchar que alomejor mi hijo tiene ese comportamiento porque esta falto de atencion. Pues no, mi hijo tiene TEA, y ni yo ni el, ni nadie tiene la culpa. En fin,cada uno con su opinion, pero al final somos las madres las que hacemos lo mejor para nuestros hijos. Y nadie los conoce como nosotras

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    1. Gracias por compartir con nosotr@s tu experiencia.
      Eso es lo que pretendía transmitir. En cuestiones de crianza los papás debemos decidir libremente que opciones tomar y es responsabilidad nuestra el hacerlo desde la información. Cuando unos papás bien informados escogemos una opción para nuestro hijo, lo hacemos buscando lo mejor para nuestros pequeños y para la familia en general. Es cierto que también somos humanos y podemos equivocarnos, pero también podemos rectificar. Cuando nos equivocamos al tomar nuestra propia elección aprendemos, cuando nos equivocamos por tomar una elección contraria a lo que deseábamos hacer, el sentimiento es bien distinto.
      Un abrazo y gracias por seguirme.

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  2. Coincido contigo, a mi los médicos me han dicho esas cosas a menudo. La mejor la pediatrosauria, que me dijo que a partir de los 18 meses mis hormonas de la leche eran “muy perjudiciales para el niño”. Jajaja es que aún me estoy riendo por no llorar.
    La LM es una bendición y una gran ayuda en la crianza de un niño especial.

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    1. Hola, gracias por compartir tu experiencia. Por suerte tu estabas bien informada y tenías claro lo que querías hacer pero este tipo de comentarios han puesto fin a muchas lactancias felices, muy a pesar de la mamá y de los pequeños. Todavía hay mucho desconocimiento sobre la lactancia en todos los sectores de nuestra sociedad.
      Un abrazo

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  3. Bueno, voy por mí segundo comentario, algo totalmente extraño en mí.
    Contaré una pequeña situación que tuve que sufrir a propósito de estas cuestiones.
    Mí hijo el año pasado necesitaba, que por aquel entonces tenía dos años y monedas, necesitaba una acompañante en su jardín maternal, se lo requerimos a la obra social y tras un breve lapso, nos citó un médico de la entidad para decirnos muy gentilmente, y previo ofrecimiento de café y otros menesteres, que el entendía que no era lo mejor para Tomi (mí hijo).
    Tras masticar rabia y solo ver qué gesticulaba, pensaba lo que unos minutos después terminé por decir.
    Disculpeme, ud conoce a mí hijo? A lo que respondió que no
    Entonces como puede saber lo que es mejor para el?
    En fin, finalmente conseguimos lo que fuimos a buscar y nos autorizaron la acompañante.
    Soy abogado, pero no siempre digo lo que pienso, me duele luchar y perder energía en este tipo de cosas, pero creo que tras cada batalla, salimos más fortalecidos.
    Muchos saludos

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