Distintos planteamientos, el mismo resultado

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El pequeño Guille, siempre sediento de experiencias y emociones por vivir. Para él los modelos teóricos no son suficientes, necesita tocar y sentir para poder entender.
No importa cuántas veces se caiga, incluso en la misma piedra. Si existe una mínima posibilidad de alcanzar su objetivo, lo intentará.
No teme a nada ni nadie salvo a una cosa: a perder una oportunidad para aprender, aunque sea de sus errores. Siempre planeando e inventando actuaciones en las que por la cantidad y la improvisación de las mismas, suele salir con algún golpe que otro y con una idea en su cabeza: “¿Qué ha pasado? ¡Tengo que intentarlo otra vez!”.
Valiente y obstinado, con esa carita de “estoy aquí para comerme el mundo”. El miedo no es rival cuando se plantea un objetivo.

La otra mitad de mi corazón

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Esperé unos segundos a que cuerpo y mente estuvieran preparados… respiré profundo. En esa sala, que pude sentir como nuestro refugio. Sólo estábamos nosotros tres, junto a aquella matrona que tan bien supo ocupar su rol. En aquella oscuridad que tanto necesitaba, teniendo todo el papel protagonista que me correspondía, como madre y mamífera. Escuchando las señales que mi cuerpo me enviaba… mi mente no estaba en aquel lugar. Conectada con mis instintos más animales, me dejaba llevar por esa marea cálida que hacía estremecer mi cuerpo de forma rítmica.

Y supe que había llegado el momento, que en ese instante, mi vida cambiaría para siempre.

Mi cuerpo sabía lo que tenía que hacer, y de nuevo me dejé llevar hacia aquella explosión de sentimientos. Sentimientos opuestos, lo que me permitiría abrazarte al fin, también haría que nos separásemos para siempre. Continuar leyendo “La otra mitad de mi corazón”