La esencia de la maternidad atípica

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La maternidad… cóctel de sentimientos que te sumerge en un mundo que nunca imaginaste. Siempre acompañada  de esa dualidad enfrentada de no parecerse en nada a las expectativas con las que tantas veces soñamos y a la vez, plagada de instantes tan intensos que cortan la respiración.
La maternidad es ese huracán que elimina de mi cabeza la imagen de madre todopoderosa que había creado durante el embarazo para hacerme sentir en tantas ocasiones pequeña y débil.
La maternidad es esa pesa que me hace bajar de la nube  para enseñarme que ni leyendo todos los libros del mundo sobre crianza, ni escuchando a los mejores profesionales de todos los ámbitos que implica la crianza, ni siquiera si pudiera volver  atrás sobre mis propios pasos y mis hijos volvieran a nacer, tendría en mi poder todas las respuestas y volvería a equivocarme millones de veces.

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Reflejos de cristal

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Y entonces algo capta su atención. Se detiene en seco para observar desde una distancia prudencial que le permite comprender la situación, sin sentirse obligada a participar de ella.

Empieza a dar esos saltitos izquierda-derecha que consiguen derretir mi corazón de amor. Se acerca un poco y vuelve a retroceder. Se queda parada unos segundos, observando. Me resulta muy fácil entrar en su mente e imaginar lo que está pensando.
Poco después, se dirige sonriente y llena de emoción hacia mí:
-Mami quiero que la chica me pinte una mariposa en la cara que vuela con las alas así y así -me dice -.

Le devuelvo la sonrisa y a través del cristal que nos separa la acaricio sin tocarla. Ella me mira con esos enormes ojos buscando mi aprobación. Intento transmitirle ese empuje de seguridad que necesita para enfrentarse a la situación, en esta ocasión no puedo acompañarla físicamente.
-¡Me parece muy buena idea, amor! Si te apetece que la chica te pinte la cara quizás puedas hablar con ella y explicarle.
-Hay que esperar la cola mami -me responde-.
-Sí amor, hay que esperar un poquito hasta que termine de pintar a las demás niñas.
-¡Vale mami!

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Decir adiós y seguir adelante

Tuvimos que decir adiós a nuestro Jardín de Momo, muy a nuestro pesar. Me fui con la sensación de estar en deuda con la escuela porque siento que a lo largo de estos dos años no hemos podido aportar tanto como hemos recibido de ella.

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Red Mujeres X El Mundo

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Me estreno como representante española de la  Red Mujeres X El Mundo. Empiezo con mucha ilusión este proyecto del que he tenido la suerte de poder formar parte. Es una comunidad de mujeres y blogueras de todo el mundo, con temáticas e inquietudes que pueden surgirnos a cualquiera de nosotras. La Red cuenta con un blog bilingüe (español-inglés) y está presente en las redes sociales. Un proyecto en el que su fundadora Carolina está poniendo todo su amor y esfuerzo, y que está comenzando a germinar.

Mi labor en la Red será la misma que intento hacer llegar desde el blog: transmitir un mensaje de respeto, tolerancia y de aceptación de la diversidad que todos llevamos dentro. Diversidad que tanto nos enriquece y de la que tanto puede beneficiarse la sociedad de la que formamos parte, si se nos da la oportunidad de poder dar lo mejor de nosotros mismos.

Seguiré, a pesar de las tempestades, transmitiendo un mensaje positivo, de esperanza. De que realmente las cosas pueden mejorar con las pequeñas aportaciones que tod@s podemos hacer en nuestra vida diaria, para que algún día, estemos orgullosos de la nueva sociedad que vamos construyendo: una sociedad que garantice los derechos fundamentales de tod@s las personas y de la que tod@s podamos formar parte activa.

Mi maternidad y mi familia, atípica donde las haya, sí… pero una más al fin y al cabo. Para normalizar hay que visibilizar y pondré todo mi empeño en ello, eso lo puedo asegurar.

Cuando cosas “imposibles” suceden

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En estos últimos meses, he sentido como si el tiempo se detuviese para mi, es una sensación difícil de explicar. No sé si se os viene a la mente una de esas escenas de películas en las que se para el tiempo y todo el mundo se detiene, menos un personaje. Pues yo me he sentido así pero al contrario, todos avanzaban y seguían con su vida pero yo me había quedado paralizada.
No sé si os habéis sentido así alguna vez pero a mí no es la primera vez que me pasa.


En fin, a lo que iba. En estos meses mi familia ha vivido momentos importantes, entre ellos la boda de mi hermana. Ella es una persona muy importante en mi vida. Tengo que reconocer que le digo poco todo lo que la quiero y si hablamos de demostrar creo que caigo en números negativos, pero es cierto que la quiero muchísimo.


Hermanita pequeña, gracias por estar ahí siempre. 
Por hacer de hermana mayor tantas veces.
Por no juzgarme nunca y aceptarme tal como soy.
Por conocerme tan bien que a veces sabes que me pasa algo antes casi de que yo misma me dé cuenta.
Por ser mi refugio en tantas ocasiones.
Por seguirme en todos mis juegos y por fascinarte con mis inventos.
Por reírte conmigo y con todas mis excentricidades.
Por no culparme por ser en tantas ocasiones un desastre de hermana.
Por aparecer en mi vida para llenarla de luz y por ser la mejor compañera de infancia que podía haber tenido.
Y lo último por lo que tengo que darte las gracias, es por haberme propuesto hace un año que los niños te acompañasen en el paseo hasta el altar. Pensé que era imposible que pudiera salir bien, que era imposible que cruzase ese pasillo con 200 personas mirándola.
Y es que a veces en la vida, suceden cosas imposibles y Martina, como no sabía que era imposible… simplemente lo hizo.
Porque Martina, si su hermano la acompaña, es capaz de derrotar a brujas y matar dragones. 
Exactamente igual que me sentía yo cuando éramos niñas y mi hermana pequeña me acompañaba.

Mi pequeño hombrecito, consigues cosas muy grandes.

También me gustaría compartir con vosotro@s el discurso que escribí para ellos.

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Eres autista, ¿y me lo dices ahora?

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¿Cómo saber quien soy realmente después de toda una vida huyendo de mí misma? ¿Cómo aceptarme tal y como soy a sabiendas de que eso implica aceptar como mías todas esas dificultades que he intentado negar?

Un elefante que se creía pájaro, que se esforzaba por ser un pájaro como los demás y que por más que se esforzase, no lo conseguía. Un elefante que se esforzaba hasta la extenuación tratando de hacer piruetas que los demás pájaros hacían de forma totalmente espontánea y natural. Y un elefante que ya estaba cansado, muy cansado y ya no quería seguir intentando ser pájaro nunca más.

¿Como recuperar mi verdadera identidad si la he machacado, insultado, renegado de ella y enviado a un rincón tan oscuro y profundo que no se dónde buscarla? ¿Realmente queda algo de mí misma escondido dentro de este personaje secundario y anodino que me he visto obligada a crear para sobrevivir en sociedad? Y la respuesta es sí.
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Pintando un mar de colores

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Un grupo de ninjas lucha encarecidamente. No existe un orden, no alcanzo a averiguar las reglas de esta complicada batalla en la que todos luchan contra todos.

Entre tanto desconcierto soy consciente de un detalle. La banda que usualmente cubre la frente en este tipo de luchadores no ocupa su lugar habitual sino que se dispone más abajo, cubriendo por completo sus ojos.

Ahora empiezo a entender su comportamiento, todos forman parte del mismo equipo, hace un tiempo que el enemigo abandonó la sala pero estos ninjas no se han percatado. La banda de sus ojos les impide ver que se encuentran luchando contra sus propios compañeros.

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2 de Abril Día Mundial de concienciación sobre el Autismo

Mil gracias a todos por colaborar con estas preciosas frases que expresan nuestro sentir no solo hoy 2 de abril sino todos los días del año.

Si puedo pedir un deseo, mi deseo sería que estas frases den la vuelta al mundo y se cuelen a través de las redes sociales en todos los hogares. Ojalá llegue el momento en  que éste deje de ser nuestro día de concienciación porque ya no lo necesitemos.

 

 

Si os ha gustado, me haríais feliz dando a “me gusta” y compartiendo.

A mi compañero neurotípico

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Como uno de esos maravillosos paisajes donde mar y montaña están tan cerca que resulta difícil establecer dónde está el límite entre ambos. Tan diversos, tan opuestos, tan diferentes… ¿O tal vez no?
Ambos hermosos al ser observados como espacios individuales. Belleza que se ve multiplicada cuando levantas la vista y tienes el privilegio de observar la grandeza que juntos componen. Y cuando descubres estos paisajes, la idea preconcebida que tenías sobre la necesidad de elegir entre “playa o montaña” se desvanece. No existía tal necesidad.

Mientras muchos dedican su tiempo a poner límites, a marcar diferencias y a encasillar, la naturaleza nos demuestra que formamos parte de un todo. Todo es gradual, los límites no existen. Los límites los dibujamos nosotros para tratar de entender, clasificar y ordenar un mundo tan complejo y diverso que en tantas ocasiones se escapa a nuestro entendimiento.
La gota de lluvia que cae sobre la cumbre se desliza dejándose llevar por la ladera de la montaña. A ella se unen más gotas que finalmente desembocan en el mar y poco después, el agua se evapora y de nuevo se condensa para dar paso a la lluvia. ¿Acaso esta gota se detiene a marcar el límite entre un estado y otro? Se deja llevar, forma parte de un ciclo, de un todo. Es lluvia, es río, es mar y es nube, no puede ser encasillada.

Mar y montaña formando parte de un mismo paisaje. A veces la escalada hasta la cima de la montaña se puede alargar incluso varios días, haciéndote creer que has abandonado la playa. Pero entonces pisas la cima y al asomarte para contemplar esa maravilla de la naturaleza, te das cuenta de que aunque tus pies se apoyen sobre la montaña, sigues estando en el mar.

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